Maderas utilizadas

Nuestras maderas son seleccionadas para ofrecer un producto de gran calidad.

Las macizas que utilizamos para carteles, fotografia, tallas de relieve, etc., son tableros alistonados encolados y machiembrados,ya que son muy estables; tambien utilizamos tabla o tablón.y la última remesa que he adquirido es de roble autoctono de un caserío de Regil en Gipuzkoa, suministrado por la serrería URKIZU  de Azpeitia.

Esta madera es aserrada y secada en forma de castillo, para seguídamente tratarlo con antixilófagos y mantenerlo estable en nuestro taller hasta el momento de tallarlo; es entonces cuando lo cepillamos y tallamos.

Las rechapadas de roble, haya, pino, maple, cerezo son productos nacionales, americanos y noruego y  las utilizamos para cuadros, portafotos, relojes,etc. Tambien se tallan en madera maciza.

Todas las piezas llevan 2 capas de barniz , unas con barniz ecológico y otras con barniz sintético o poliuretano. Tambien enceramos con ceras naturales de nogal, roble, cerezo,etc. dándole un toque especial a la pieza resaltándo las vetas de la misma.

Entre las tallas que hago me gusta mucho tallar el EGUZKILORE, ARGIZAIOLA, LAU BURU, BELLOTA, etc. e intento incluirlas en algunas piezas; a continuación les doy una explicación del significado de los mismos, contando con ayuda del   ETNOLOGO Y ANTROPÓLOGO ANTXON AGURRE SORONDO

                                                                               EGUZKILORE       

                                                                  ESPANTABRUJAS VEGETAL

                               

La eguzkilore es una flor grande, seca, de aspecto pajizo, cuya forma nos recuerda a un sol en llamas. Con frecuencia decora las puertas y dinteles de nuestros caseríos y viviendas, y también ha sido adoptada más modernamente como elemento decorativo de establecimientos públicos o de los hogares. Para definirla en términos más precisos digamos que la eguzkilore , sorginlore , kardulatza o kardusantue , que de todas estas formas se la conoce, es en realidad cardo silvestre que nace en las zonas altas de montaña a principios de otoño.

 Es muy posible que el nombre de eguzkilore derive de los cultos solares que en el neolítico se dieron en nuestro territorio, si bien carecemos de datos para entrar en mayores detalles. Pero el hecho de que esta flor posea tan exótica denominación, su utilización como elemento ornamental en el arte popular vasco, y la pervivencia de la colocación de abrojo en las puertas de nuestros caseríos nos anima a reflexionar sobre temas y mitos que penetran más hondamente que el fenómeno de las lamias y las brujas.

                                 Contar pelillos


La costumbre de poner una flor de cardo en la puerta de los hogares para ahuyentar a los espíritus disolventes fue bastante común en toda la franja pirenaica. La explicación más usual es la siguiente: las brujas, al acercarse a la casa en la oscuridad de la noche, confunden la eguzkilore con el sol y corren a refugiarse en sus covachas temiendo que el despuntar del día las sorprenda a la intemperie. También he oído otra versión según la cual es la curiosidad lo que pierde a las brujas: una vez que las sorginas llegan a la entrada de un caserío, descubren la flor colgada y no pueden resistir la tentación de contar uno a uno todos los pelillos del cardo, y en esas se les va la noche entera sin haber franqueado la puerta, con lo que al alba deben huir si no quieren que la luz del sol las traicione. Interpretación idéntica a la que en Brasil justifica que en las puertas de las casas se cuelgue un manojo de corbatas: las brujas antes de entrar se ponen a contar sus hilos, lo que les lleva toda la noche. Sea como fuere, interesa sobre todo subrayar que al cardo está unida la cualidad de protección contra los malos espíritus.

Asimismo, en la antigua China el cardo formaba parte de la dieta cotidiana, al considerarse que su ingestión aseguraba la longevidad: esta creencia posiblemente tenga su razón de ser en que esta flor, una vez seca, puede conservarse de forma casi indefinida sin perderse.

Cultos solares

Decía José Miguel de Barandiarán que una de las últimas pervivencias de los antiguos cultos solares es la práctica, que ha llegado hasta nuestros días, de orientar los edificios para que su fachada principal mire hacia el Este. No en vano encontraremos que respetan esta misma orientación las chozas de los pastores o los primeros templos cristianos construidos en Euskal Herria. Incluso se solía decir que cuando las chabolas de los pastores estaban correctamente orientadas eran “más saludables para el pastor”. Otro tanto vale para las sepulturas medievales: se orientaban de este a oeste, con la cabeza del difundo en el lado occidental y los pies en el oriental. También los dólmenes neolíticos se hallan en esa posición, que según el Sabio de Ataun “debió responder a las mismas creencias y mitos solares que en otros países”.

Otros restos de los ancestrales cultos solares, además de la eguzkilore o la orientación solar, se han mantenido hasta nuestros días a través de las fiestas y rituales solsticiales, si bien recubiertos de distintos sincretismos, como en el caso de las festividades de san Juan, Carnaval o san Miguel, por ejemplo.

                                                                      LAU-BURU

                                                                    CRUZ GIRATORIA

El Laburu o Lauburu(literalmente cuatro cabezas), es una cruz de brazos curvos que ha sido adoptada como signo ornamental propio de la estética popular vasca. Por esa razon en toda la tierra vasca hallaremos lauburus sobre Kutxas, armarios, dinteles de puertas, tumbas estelaso cenotaños, en pequeñas reproduciones de oro o plata como colgantes, dijes, en las artes gráficas, y un largo etcetera.

¿Pero se sabe cual es su origeny su significado? El lauburu es en realidad una variación de la esvástica, símbolo religioso hindú en forma de cruz en rotación. En la cultura hindú, donde representa a Ganesha, la divinidad del conocimiento, la esvástica con brazos girando hacia la derecha es símbolo es positivo, mientras que si sus brazos se orientan hacia la izquierda representa los valores negativos, nefastos y se llama sauvástica.

CONOCIMIENTO Y TOTALIDAD

En figuras femeninas del periodo beocio arcaico (zona de Grecia, con máximo esplandor hacia el XIII a.C)  se pueden apreciar pequeñas esvásticas dibujadas. La adoptaron los celtas y los etruscos, y los cristianos dibujaron esvásticas en sus catacumbas como variante de la cruz de Cristo. Es el Emblema de Buddha , ya que cren los budistas que representa " la rueda de la ley" (Dharmacharka), la vida que gira alrededor de un centro inmutable.

Desde que el nazismo alemán adoptó la cruz gamada, hackenkreuz , como logotipo de su movimiento (se dice que a causa del arcano de sus contenidos), la esvástica está asociada en Occidente a la xenofobia y el fanatismo político. Destino paradójico para un signo universal que se encuentra desde el Asia oriental hasta América, pasando por toda Europa, unido a conceptos como el “conocimiento” y la “totalidad”.


DESDE EL XVI-XVII

Los ejemplos más primitivos datan del cuarto al quinto milenio antes de Cristo, y se sitúan en Asia, unidos posiblemente a pueblos de culto astral. La teoría más aceptada es la que señala que, en origen, la esvástica pretendía representar al sol en movimiento, como fuerza y motor de toda la creación, dador de la vida en la tierra.

En Euskal Herria se han encontrado esvásticas en piezas romanas de “terra sigillata” en el oppidum alavés de Iruña de Oca. Pero laburus, propiamente dichos, nos los hay anteriores a finales del siglo XVI o incluso principios del XVII. El foco inicial parece encontrarse en el territorio de la Baja Navarra, desde donde el símbolo se difundió profusamente como motivo decorativo.

En el Museo Vasco de Bayona podemos ver una preciosa estela fechada en 1784 con un pequeño lauburu en su cara posterior. Sabino Arana Goiri afirmaba que los vascos dieron culto al sol y para probarlo reproducía una esvástica o lauburu en el primer número de la revista Euzkadi (revista cultural fundada en 1880 por el donostiarra José Manterola). No es por ello extraño que en los mástiles de las primeras banderas nacionalistas apareciese como elemento ornamental el lauburu. Más curioso aún es que, en algún momento, gente imaginativa sostuviese públicamente que el lauburu “representa los cuatro herrialdes de hegoalde”.



ARGIZAIOLA

Luz contra las tinieblas

En las creaciones del arte popular vasco una posición destacada, por su singularidad, ocupa la argizaiola . La argizaiola es un soporte de madera alrededor del que va enrollado un cerillo o esku-bilduma que se enciende sobre las tumbas situadas en el interior de las iglesias. A la hora de la misa o durante cualquier acto religioso, una mujer de la familia, por lo común la etxekoandre o la hija mayor, se sitúa encima de la tumba o yarleku correspondiente a su casa y enciende la argizaiola . Tanta importancia se daba a este rito que cuando las mujeres de casas pudientes no podían asistir a los oficios, contrataban a una criada o a otra mujer para que en su lugar guardase el fuego.

Es bastante probable que esta costumbre de encender la argizaiola en el interior del templo se estableciera en Euskal Herria hacia los siglos XV o XVI, puesto que fue entonces cuando la feligresía conquistó el derecho a ser enterrada dentro de las iglesias, prerrogativa hasta entonces reservada al alto clero y a la nobleza. Cada casa o caserío adquiere entonces una sepultura bajo techo sagrado, siendo mayor su rango y por ende su valor cuanto más cercana al altar se hallase.

Tipos, formas, materiales

Las formas y arabescos de las argizaiolas responden a una amplia tipología. Cada comarca de Euskal Herria y, por supuesto, cada artista ha desarrollado morfologías y motivos ornamentales propios. En un principio eran muy simples, sin apenas incisiones, pero con el tiempo se fueron llenando de dibujos a base de agallones, margaritas, soles radiados, etc.

En la franja costera vasca, las argizaiolas consistían en una simple tabla provista de sendas extremidades, una más corta que la otra y rematadas con un circulito. La misión de este cuello era servir de asidero para girar la madera según se iba consumiendo el cerillo. Otro tipo de piezas presentan unos travesaños o soportes para evitar que el cerillo se aplaste. También encontraremos argizaiolas ricamente ornadas con tachones metálicos y de variopintas formas: desde el simple cuadrilongo, hasta las triangulares o redondas. En cuando a la madera, el castaño es la clase dominante aunque también las hemos registrado de roble, pino y cerezo, y más raramente de haya, aliso, nogal, acacia, roble americano y olmo.

En Amezketa

Sobre las razones de orden antropológico que explican la ancestral costumbre de encender luz sobre la tumba, José Miguel de Barandiarán decía: “Otro rito funerario de época megalítica fue el de encender fuego delante de la entrada del dolmen. La correspondencia actual de este rito es la costumbre de encender luces en las sepulturas, conforme a la creencia de que las almas de los muertos necesitan tal ofrenda para ahuyentar las tinieblas que, de otro modo, habrían de rodearles en la vida de ultratumba”.

Tras el Concilio Vaticano II se procedió a reformar y modernizar los templos; se anularon las tradicionales sillas y en su lugar se colocaron bancos, se remozaron los suelos con terrazo o baldosa, y de este modo, las humildes y entrañables argizaiolas fueron lentamente arrinconadas como atávicos elementos del “culto antiguo”. Actualmente en unas pocas localidades, como Amezketa (Gipuzkoa), pervive la tradición de encender argizaiolas sobre los yarlekus . No obstante, varios artesanos vascos prosiguen con esta tradición fabricando tallas en madera que reproducen las antiguas argizaiolas hasta en sus menores detalles. Objetos estéticos y enigmáticos, que nos recuerdan las formas más sentidas de nuestra religiosidad popular.

                                                                                                                                                                                  EZKURRE

                                                                                                                                                                                    BELLOTA

Ezkurre o bellota  fruto de la Encina, el Alcornoque y el Quejigo y muy apreciado en Andalucía y Extremadura donde se crían los cerdos en las dehesas comiendo las bellotas que se caen. Desde antiguamente se le tenía al Roble como el Rey del bosque, así como al Haya se le tenía como a la Reina. 

                                                                                                                                                                       MADERAS DEL MUNDO

 

La madera, ese material tan conocido por todos y a la vez tan desconocido.

Desde siempre se ha utilizado en cualquiera de sus formas y en cualquier parte del mundo.

Desde la prehistoria  en que la utilizaban para hacer armas para cazar, como para encender el fuego frotando con rapidez un palo contra otro hasta conseguir el calor suficiente para prender fuego.

Se ha utilizado para construir desde la choza más simple hasta la casona más elegante.

Del árbol podemos aprovechar todo, desde la hoja pasando por el tronco, la corteza,la sabia, hasta las raizes.

 *_ LEÑADORES DEL MUNDO


La vida del campesino en el Pais Vasco “Euskal Herria ” ha estado desde siempre muy condicionada por el bosque, el mar y el hierro .  Euskal Herria era un lugar muy abundante en bosques; de ahí el nombre de baserritarra   “hombre del bosque”, aunque actualmente lo traduzkamos como campesino.

La construcción de barcos dependía de la esplotación forestal y debido a los sucesivos abusos dieron lugar a las Ordenanzas de Gipuzkoa  anteriores al año  1397 que castigaban con la pena de muerte  dichos abusos. Tambien se castigaba a veces con la pena de muerte a quien talase los árboles  sin permisos. De ahí el oficio de leñador que vivía de talar los árboles en los bosques y el leñador de caserío que trabajaba cerca de su casa para consumo propio a quien se le conocía tambien como egurarki.


  *_AlMADIEROS


El leñador tuvo una forma muy especial de transporte, “ almadía ”, consistente en transportar rio abajo los troncos en toda su largura unidos entre sí  formando enormes balsas para venderlos posteriormente en pueblos cercanos al rio Ebro.

Almadía que viene del arabe también llamado ratiaria en latín ya se utilizaba en tiempos de los romanos y mucho más en el periodo medieval en el Ebro .

Aunque la construcción de la almadía se realizaba entre los meses de Abril a Agosto, el mes preferido de los leñadores era Julio, debido a los abundantes deshielos. Se comenzaba por cortar y quitar la corteza , dejando los troncos limpios ”cuadrar la madra” , despues se marcaban los troncos con una cuerda tiznada de carbon.

Cuando estaban los troncos preparados , se transportaban hasta el lecho del rio con mulos en la zona del Roncal y con bueyes en el valle de Salazar.

Una vez recortados los troncos se practicaban unos agujeros con tatulo y por medio de avellanos que se pasaban por los agujeros , se ataban los troncos paralelos  hasta formar los tramos o balsas. Uniendo los tramos unos a otros formaban la almadía.


Cada tramo medía aproximadamente unos cinco metros y medio, excepto el tramo o balsa de punta que era  más largo y más ancho por su parte  trasera . Cada balsa o tramo se unía entresí con ramas de abedul flexibilizándolo primero calentándolos en las hogueras.

Cada tramo o balsa tenía una sirga para atarlo a la orilla del rio cuando se paraba la almadía.

En la parte delantera del tramo de punta se aparejaban dos palos fuertes o clavillotes, para colocar allí un aparejo de ramas flexibles, el testimbao, donde se sujetaba un remo (siempre eran dos), éstos medían de ocho a diez metros con empuñadura para las manos y una ligera curvatura  en el otro extremo.

Los remos eran manejados por los punteros y su trabajo era de vital importancia . En la parte delantera del segundo tramo a la mitad se colocaba otro troncoo rama que servía de ropero, donde se guardaban las alforjas y el ternasco que servía de alimento principal de los almadieros. En la última balsa o tramo de culo había otros 2 juegos con testimbaos  para los remos de atrás que eran manejados por los coderos ; y el costalero que su trabajo consistía en atender a los movimientos laterales.

La actividad almadiera  requería de un especial cuidado y limpieza de los rios, para poder navegar con seguridad por los rios. De ello se ocupaban concejos y vecinos. Pero aun y todo existian tramos peligrosos por ejemplo los barrancos de Uztarroz y Belagua, en el tramo anterior a la constitución del rio Ezka y en la escotadura de la Bochuela , sobre Burgui y más abajo en los Congustos.

Según el autor “del Ezka al Aragón” los tramos aumentaban y, en proporción, el personal se reducía.

Tres almadías del Ezka venían a constituir dos cargas o cargueta de madera. En el Aragón había almadías de dos cargas: o de trece  o aún de dieciseis troncos.

Se calculaba el trabajo por jornadas. Por ejemplo unos almadieros de Burgui podían salir a las cuatro de la mañana del pueblo para montar dos almadías en Uztarroz, volver a dormir a Burgui y repetir la operación . Bajaban luego a la venta de Carrica y volvian a Burgui.

Los viajes duraban más o menos según las corrientes y las aguas (si habia mucha o poca).

Un viaje normal a Zaragoza podía durar  ocho dias haviendo paradas en Burgui, Sangüesa,Carcastillo, Milagro, Tudela, Alcalá de Ebro, y la capital aragonesa. Tardaban tres dias andando hasta el Roncal.

En el rio Aragon había innumerables peligros , entre los cuales estaba la presa de Santacara, y más abajo la s presas del Bocal y de Tudela y los malecones de Casetas.

*_ CARBONEROS

Otra rama entre los leñadores  fue el de carbonero. Según el ingles Clive Day (siglo XVIII) para producir una tonelada de hierro se necesitaban dos toneladas de carbon, pero para producir estas dos toneladas de carbon eran necesarias cuatro toneladas de leña.

Según los decretos de Juntas de 1548 cada concejo debía plantar quinientos robles al año. A ello se leañadió en 1552, en la ordenanza de las Juntas Generales de Gipuzkoa , redactadas en Elgoibar, la obligatoriedad de que al talarse los jarales para hacer carbón, se

dejase de sesenta en sesenta codos un roble sin cortar. Y en 1670, que por cada arbol cortado se plantasen dos, así como que cada ayuntamiento aplicase la décima parte  de suspropios en plantar árboles, guiarlos y beneficiarlos.

El Reglamento de Montes que las Juntas de Gipuzkoa ordenaron el veintiseis de Septiembre de 1738, entre otras cosas , disponía: “ Que no se reduzcan a trasmochos las plantaciones de robles que estén en hayedos una legua al mar, que los que rozaren tierras concejiles hayan de platar seis robles por cada fanega de sembradura, sin que se compense de otra suerte éste gravamen;  que las tierras de las rozaduras se dén con la obligación de sembrarse el último año de bellota o castaña, mezclada o revuelta con la semilla que se hubiere de sembrar; que cada pueblo tenga la obligación de plantar cada año diez arboles por fuego; que por cada arbol que plantaren dichos pueblos sobre el número de la obligación , pague la Provincia un cuartillo de real de vellón; que las repúblicas que vendieren porción de montazgo de árboles un pie, hayan de emplear su décima parte en plantación de árboles además de la obligación de su foguera, que se siembren nueces en las peñas peladas de piedra caliza, habiendo agujeros proporcionados; que se cuide de que en las plantaciones que se hagan, especialmente en los pueblos cercanos al mar sea un buen número de álamos negros u olmos”.

Carboneros “ikatzkiñak “ trabajaban siempre en cuadrillas de ocho a dieciseis leñadores ,vivian en los bosques  en las “etxolas “ o chabolas  construídas con armazón hecho por palos y horquillas y forrado de hierba, dejando un hueco para la salida de humo.

Para fabricar el carbón se formaba la pira colocando un montón de palos entrecruzados , forrados con troncos verticalmente colocados alrededor en forma de cono . Posteriormente se ivan colocando capas de ramas y troncos envolviendo a la primera capa hasta llegar a tener un grosor de metro y medio a dos metros.posteriormente se tapaba con una capa de tierra.

Una vez encendido el fuego y según éste va propagándose por la carbonera, se le cierra el orificio superior de la chimenea a la vez que se habren sucesivos boquetes laterales.

Las herramientas que se utilizaban para éstos menesteres eran las:

  Hachas de luna “ illargi aizkora”.

  La sierra de dos mangos “arpan ”.

  La cuña “burdin ziri ” que se utilizaba para reventar la madera.

El mazo “ikatz mazu ”, para prensar la capa de tierra que recubre la pira antes de darle fuego.

El garfio “ikatz kako “para comprobar el proceso de carbonización.


La escalera “ezkiria “ para subirse a lo alto de la carbonera .

El rastrillo “eskuarea

Una Pala “endaia ”.

Un recogedor “pelaki

Zapatos especiales “Ikatzkiñ zapatak ” para no quemarse al trabajar.

Despues de haber terminado la carbonización , éste se criba con un cedazo de mimbre “galbaia ”guardándolos en sacos despues de haberlos medido con unas cestas conocidas como medidas de saco “ikatz nehurriak ”. Estos sacos se cosian con tiras de castaño, helechos y gramas.

La relación de dichos sacos se llevaba en tarjas “ ikatzkiñ taiak”.












Maple rechapado

Haya alistonado

Cerezo rechapado

Roble alistonado

Pino alistonado